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domingo, 29 de marzo de 2009

Toledo, la ciudad de los 1000 rincones.




Romanos, visigodos, árabes y cristianos conformaron sus calles y su historia. Pasearse por ella es sentir los millones de voces de otros tiempos que nos cuentan las leyendas y misterios que allí ocurrieron. Hablo de la Toletum de los romanos, nuestra Toledo.
Punto de referencia de escritores, escultores, arquitectos e infinidad de otros artistas que vieron en ella fuente inagotable de inspiración. En Toledo uno encuentra una enorme variedad de monumentos. Su catedral domina el promontorio sobre el que se asienta, junto con el Alcázar, monumento de triste recuerdo para los españoles.
Pero a mi lo que más me gusta es el intrincado trazado de sus calles empinadas, que hacia una lado o hacia el otro te conducen hasta el Tajo, que la rodea como un amante celoso, casi por todas partes.
Ahora se acerca la Semana Santa y como en muchas ciudades españolas comienza el espectáculo. Para los creyentes momento sublime del año. Para los no creyentes una curiosa e increíble manifestación del fervor religioso de otros.
A mi me gustan más otro tipo de manifestaciones artísticas. Como la que tiene lugar estos dias (en concreto hasta el 18 de abril) en la Biblioteca de Castilla la Mancha del Alcázar. Se trata de una exposición de escenas literarias en miniatura, que con mucho mimo y paciencia han creado un conjunto de artistas de todas partes de España. Entre ellos mi compañera Susana cuyo blog podéis visitar a través del enlace que hay más abajo. Merece la pena ir con tiempo para poder recrearse en cada uno de los cientos de pequeños detalles de las escenas. Los más jóvenes (8 a 15 años) pueden pasar un rato muy entretenido e instructivo. Y los más mayores (15- 90 y…) disfrutarán de lo lindo. He visitado Toledo en muchas ocasiones pero en esta última la he encontrado más cuidada. Me ha encantado la subida por las escaleras mecánicas que te he evita una cansada ascensión, que habitualmente siempre había hecho andando y bajo un sol de 40 grados. Esta vez la comodidad y la modernidad conviven en la bella Toledo facilitando a sus visitantes el acceso. También han proliferado lugares donde comer bien y barato. Cosa casi imposible hace unos años. Estuve tomando un menú por 12 euros, bien cocinado y con una buena atención en Adolfo colección, en pleno centro. Está en la calle Nuncio Viejo 1. Es un pequeño rincón donde degustar alguna de las exquisiteces del reputado cocinero. En fin, a tan sólo 70 km de Madrid, declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986,Toledo siempre merece una visita.