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viernes, 27 de abril de 2012

Volovanes con huevo de codorniz


A veces invitar a casa a los amigos supone estar cocinando toda la mañana o toda la tarde, pero eso no importa si lo hacemos con alegría  y buen humor pensando en pasar un buen rato con la gente que queremos.
A mi me encanta preparar antes del plato principal unos entrantes vistosos y a la vez que sorprendan por su sabor.
Uno que hago bastante son los pequeños volovanes rellenos de algo. Como siempre digo no hay más que dejar libre la imaginación y el plato estará servido.
En esta ocasión yo los he rellenado de morcilla. Necesitaréis:

  • 8 minivolovanes
  • una manzana
  • 1 huevo de gallina
  • 8 huevitos de codorniz
  • pimentón
  • canela
  • sal

El único misterio de estas tapitas es preparar la morcilla como un revuelto.
Pico muy finita o incluso rallo la cebolla y junto con la morcilla y el huevo hago un revuelto, le añado sal y un poco de canela. Y ya está.
Relleno los volovanes cuando la mezcla esté templada y cubro con los huevitos de codorniz y una pizca de pimentón para adornar.

TRUCO: los huevos de codorniz por su tamaño son un poco difíciles de manejar. Obviamente no los podéis “cascar” como un huevo de gallina, así que lo mejor para abrirlos es utilizar una puntilla (ese cuchillo pequeñito de cocina que usáis para pelar algunas hortalizas) y con la punta y sin calar demasiado para no romper la yema abrir una ventanita en la parte superior del huevo y alrededor del mismo. Quitar la tapa que queda y freir. Recortad un poquito las “puntillas” que os queden de forma que el tamaño se ajuste al del volován y listo.
¡a disfrutar y a sorprender a vuestros invitados!

lunes, 16 de abril de 2012

Stevia: edulcorante natural


¿Ste… qué? Os preguntaréis algunos. Para otros en cambio esta palabra no será desconocida del todo. Cada vez empieza a sonar más. Sobre todo desde que las grandes multinacionales de los refrescos han decidido utilizarla para la elaboración de sus productos.
Se trata de una planta originaria de Brasil y Paraguay que actúa como edulcorante natural. Su sabor es de un dulce delicado y a mi me parece que con un cierto toque de regaliz. Claro, estoy hablando de lo que son sus hojas sin manufacturar. La industria de los edulcorantes ya la ha procesado y la está comercializando en líquido, en polvo, etc...
Sus cualidades son muchas y todas buenas. La puede consumir todo el mundo independientemente de su edad o condición física. No sólo no engorda sino que es apta para diabéticos, para los que tienen el colesterol por las nubes, para los hipertensos, para aliviar las molestias estomacales.
Se utiliza como ayuda en las dietas adelgazantes ya que tomada 20 minutos antes de las principales comidas del día minimiza la sensación de hambre.  
Endulza 30 veces más que el azúcar. Sus aplicaciones son múltiples, sirve para endulzar bebidas frías o calientes.
Yo la utilizo mucho cuando me preparo un . Añado una cucharadita de sus hojas al agua hirviendo a la par que el té  y obtengo la bebida lista para consumir en 3 minutos. Se puede utilizar para endulzar mermeladas, confitería, gelatinas y galletas. Es decir en todas aquellas preparaciones en las que se tenga que añadir un líquido y azúcar éstos se pueden sustituir por una infusión de stevia.
En  fin, algo muy antiguo que como tantas otras cosas parece haberse descubierto de repente.  De momento se puede encontrar en los herbolarios en su forma más natural. La podemos encontrar en las farmacias aunque ya procesada en forma de pastillas o polvo. Yo prefiero utilizarla en su forma más original aunque ello me suponga emplear cinco minutos más en la preparación, pero siempre soy partidaria de cuanto más natural, mejor.

Chocolate: néctar de los dioses


Se acabaron las vacaciones y vuelve el síndrome postvacacional. Creo que nos merecemos un capricho que nos levante el ánimo: un poquito de chocolate.
Cuenta la leyenda que el dios Kukulkán entregó como regalo a los mayas el árbol del cacao. Lo plantaron y recogieron sus ricos frutos.
Florece en climas tropicales y bosques húmedos cerca del Ecuador gracias a unas condiciones muy determinadas de humedad.
Parece que al principio el cacao se tomaba como una especie de cerveza en celebraciones rituales. Después los indios olmecas y mayas, entre otros, comenzaron a consumir la pasta de los granos aderezada con chile.
Cuando los europeos descubrieron el Nuevo Mundo también conocieron el cacao. Hernán Cortés introdujo en la corte española el chocolate que bebían los aztecas.
La incorporación de vainilla, canela y azúcar fue posterior y dió lugar a lo que conocemos como chocolate. Esta mezcla prodigiosa parece que fue obra de órdenes religiosas que en los monasterios se dedicaban a prepararlo. Aquí en España el Monasterio de Piedra luce el honor de ser el primero donde aparece documentada la elaboración del chocolate en 1534 por los monjes cistercienses.
En lo que si estamos todos de acuerdo es en que se trata de uno de los mejores y más deliciosos descubrimientos gastronómicos y que a fecha de hoy son muy pocos los que no se dejan seducir por sus encantos.
Por eso quiero proponeros hacer unas deliciosas trufas ¿os apetecen?
Son muy sencillas de hacer aunque requieren un poquito de mimo y paciencia.
Necesitaréis:
Medio litro de nata
Medio kilo de cobertura blanca
Medio kilo de cobertura negra
Licor tipo cointreau (opcional)

Hiervo la nata. Añado la cobertura blanca y dejo dar un hervor. Retiro
Dejo enfriar y meto a la nevera un día.
Al día siguiente mezclo la cobertura negra fundida con la mezcla anterior.
Dejo enfriar y hago las bolitas. Se pasan por cacao en polvo.

Si las queréis llevar a modo de presente a casa de alguien sólo tenéis que meterlas en pequeñas cápsulas en una bandejita. Todo el mundo estará encantado con vuestra elaboración.