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jueves, 8 de enero de 2009

Cantabria infinita


Así reza la publicidad institucional de la región. Pero hay que reconocer que es cierta, pues infinitas son las posibilidades de entretenimiento. Un lugar donde, cuando no llueve, se entremezclan los azules y verdes del cielo, la tierra y el mar.
Mucho más cercana ahora al resto de España gracias a las "anchoitas y los sobaos" que "Revilluca" como le llaman allí, regala al presidente Zapatero.
Pero además de estas delicias típicas hay otras muchas: las rabas sin ir más lejos (calamares). Difíciles ya de encontrar las auténticas que le dieron nombre al plato, es decir las patitas del peludín, pero no por eso menos ricas, están las que se pueden comer en el afamado "Rey de las rabas" Gelín en la calle Vargas de Santander. Cerca del Río de la Pila en la misma ciudad nos encontramos con el bar restaurante Expreso en la calle Santa Lucía, que también tiene unas deliciosas rabas, un buen paté de cabracho y mollejitas empanadas.
Otro capricho culinario a la hora del tapeo son las gambas a la gabardina. Para mi las mejores de la ciudad son las del bar Sena en la calle 3 de noviembre. Imprescindible acompañarlas con su inigualable vermut al que aderezan con unas gotas de secreto líquido. En un par de consumiciones se te olvidan todas las penas. Ellos además ostentan el primer premio en el IV Concurso de rabas de Santander.