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lunes, 29 de diciembre de 2008

Berlín, ciudad para pasear



Hace poco estuve en Berlín y pude disfrutar de una ciudad tranquila con mucho ambiente, plagada de terrazas a orillas de su río, el Spree.
Allí la gente gusta de tomar un café mientras entabla conversaciones con los amigos. Es una ciudad para recorrer en bici, a pie o también en sus funcionales tranvías. La red de transportes es impresionante y funciona muy bien. Es ésta una ciudad donde no se encuentran demasiados monumentos aparte de la puerta de Brandemburgo, la catedral y la isla de los museos. Pero si es en cambio una ciudad viva, llena de gente joven. A mi me entusiamó pasear por la ribera del río y comprobar el gentío que se agolpa en los chiringuitos (claro, yo estuve en agosto). También algo que se puede hacer todo el año: visitar el Bundestag. La cúpula de cristal de Norman Foster que cubre al parlamento te permite divisar la ciudad 360º. Merece la pena.

Darse una vuelta por Unter den Linden (Paseo bajo los Tilos, para quien no sepa alemán) con el mayor número de tiendas por metro cuadrado de souvenirs que yo haya visto en ninguna ciudad , la Französische Strasse con sus elegantes tiendas... Alexanderplatz y Kürfurstenstrasse son zonas también muy comerciales.
Si tomas la linea S7, a unos 45 minutos está la zona de los lagos donde a estas alturas seguramente hará un frío que pela pero que en verano es un lugar ideal para pasar el día y darse un baño. Un poco más adelante se encuentra Potsdam. Lugar muy interesante. Testigo del encuentro de grandes políticos ( Churchill, Truman y Stalin para la firma del tratado del mismo nombre, donde se repartieron las cuatro zonas de ocupación militar : los Estados Unidos, la antigua URSS, Reino Unido y Francia).

Pasando al terreno gastronómico no hay que perderse las "bratwurst" esas enormes salchichas que te sirven en un platillo de cartón , partidas en rodajitas y aliñadas con curry de dos colores. ¡Buenísimas!. Las de los puestos callejeros, son para mi gusto las mejores.

Y si se echa de menos la cocina española una buena opción es el bar de pinchos, muy elegante, que se encuentra en los bajos del hotel Meliá Berlin en la Friedrichtrasse.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Madrid, mi querida ciudad


















Criticada por la mayoría, denostada por muchos pero amada, envidiada y admirada por muchos más. Ciudad de contrastes e historias escondidas en sus rincones. Sin lugar a dudas Madrid no deja indiferente. A mí me encanta su bullicio a cualquier hora del día... y de la noche. Me enamoran sus diferentes ambientes sujetos a la vida de cada barrio. Madrid encierra como en un cofre del tesoro perlas, diamantes y latón. Todas las grandezas y miserias del ser humano se pasean por sus calles. A mí me gustaría romper una lanza en favor de esta palpitante ciudad e ir mostrando sus pequeños y grandes encantos. Madrid es una ciudad abierta al mundo y merece la pena ser visitada. Ahora que se acercan las fecha navideñas es un momento magnífico para contemplarla en todo su esplendor. Sus luces y adornos la embellecen por la noche de manera especial, pero por el día hay que pasearla mirando hacia el cielo para descubrir muchos bellos edificios y monumentos. Las dos joyitas arquitectónicas que aparecen en las fotos se encuentran muy cerca de la Puerta del Sol en la calle Alcalá. Eso sí... hay que mirar al cielo para encontrarlas.

Burgos. Atapuerca, un rincón asombroso del pasado

Tierras castellanas, tierras de frío, tierras de gente cálida. Así percibo esas inmensas llanuras que rodean la sierra de Atapuerca. Es magnífico contemplar esas suaves colinas y pensar que hace millones de años nuestros antepasados se "paseaban" por allí. La vida puede parecernos dura ahora pero entonces lo era infinitamente más. Todo el santo día andando y buscando comida. Y además había que tener mucho cuidado de no ser la comida de otros animales y ...congéneres. Sí, existía el canibalismo. Bufff!!! . Siempre he pensado que el hombre es el ser más peligroso pero también el más fascinante. En el pueblo de Atapuerca existe un centro de recepción de visitantes que acoge a todo aquel que sienta interés por aprender, por saber algo de nuestros tataratataratarabuelos. Las visitas son guiadas y hay que reservar con antelación si quieres asegurarte una plaza en los grupos. Las personas que guían la visita son gente muy preparada y que ilustra perfectamente el escenario donde se desarrollaron las andanzas de nuestros antepasados. Son ellos los que hacen de esta visita una experiencia perfecta para ir en familia, eso sí. Aunque no pasa nada porque vayan los niños pequeños es cierto que sólo los más mayorcitos ( a partir de 12 años diría yo ) aprecian lo que allí se ve y se cuenta. Si quieres más información sólo tienes que visitar la página web. www.atapuerca. com.

Para comer no tienes problema. En el mismo pueblo hay un restaurante y si no en el pueblo de al lado, Ibeas de Juarros tienes un magnífico lugar: el restaurante Los claveles. Antes era un típico bar de pueblo con su comedor y sus platos caseros, pero han hecho reforma y se ha convertido en un elegante local donde su cocina sigue mereciendo la pena.
Un poco más adelante en la carretera que lleva hacia Burgos hay otro restaurante muy curioso. Los braseros. Un restaurante para celebrar bodas pero también para degustar una estupenda "olla podrida" con sus alubias canela y sus aderezos de carne, morcilla, chorizo, etc... servidos como segundo plato. El lugar es curioso de visitar por su pequeño museo de antigüedades y su minitienda de productos típicos de la región. Te atiende una servicial camarera vestida con atuendo típico y hospitalidad característica de las gentes castellanas.