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sábado, 25 de octubre de 2014

Pastel de cabracho


Si no conoces este curioso pescadito te diré que es uno de los más sabrosos y llamativos que puedes encontrar en las pescaderías. En otras zonas de  España se le conoce como gallineta, rascacio, tiñosu, escarapote etc…

Tiene una carne muy fina y con mucho sabor. En Cataluña se utiliza para elaborar un guiso llamado suquet de peix. En el País Vasco y Cantabria es muy conocida la receta que hoy os traigo.
Es un plato a tener en cuenta en celebraciones especiales o si tienes invitados.

Es una buena fuente de vitaminas y proteínas. Su contenido en cuanto a minerales es alto comparado con otros pescados. Potasio, fósforo y magnesio son los tres minerales estrella.

Necesitas:
  • 1 kg de cabracho
  • 3 huevos
  • 50 grs. tomate frito
  • 50 grs. nata líquida
  • sal
El cabracho tal y como lo encuentras
en las pescaderías
Pon a cocer el pescado en agua con sal, cebolla, perejil, una hoja de laurel y un poco de vino blanco.
Cuando esté cocido déjalo enfriar y límpialo. Quita pieles y espinas y desmenuza la carne.

En una batidora echa los huevos, el tomate y la nata. Mézclalo y añade el pescado desmenuzado. Bate todo junto hasta conseguir una pasta fina.
Viértela en un molde.  Precalienta el horno y mete la preparación unos treinta minutos a 180 grados al baño maría. A la mitad de la cocción puedes poner un papel de aluminio por encima para evitar que se forme corteza.
Sácalo, deja que se temple y desmóldalo.  Conservalo tapado en la nevera hasta el momento de su utilización. Untado en panecillos crujientes y aderezado con salsa rosa te puedo asegurar que es verdaderamente delicioso.

Para la salsa rosa no tienes más que mezclar mayonesa, cuatro cucharadas de salsa de tomate, una cucharada de zumo de naranja y un chorrito de brandy.


¡a disfrutar!

lunes, 13 de octubre de 2014

Muslitos de pollos estofados con setas

Ahora que parece que estamos entrando en serio en el otoño y que el cuerpo va pidiendo platos calientes os propongo un plato de transición.
El pollo, ese plato que en tiempos de nuestras abuelas se reservaba para días especiales o señalados. Ese plato que nuestras madres nos mencionaban a modo de comparación cuando querían decirnos que no todo estaba a nuestro alcance “cuando seas padre comerás pollo”. Tengo que confesar que cuando la mía me lo decía no entendía muy bien de qué hablaba aunque obviamente se quedó grabado en mi memoria  y años después por fin supe a qué se refería. Sin duda en sus tiempos era un artículo de lujo. Hoy en día con  la evolución de la industria avícola y la cría intensiva de los animales el precio del pollo se ha vuelto uno de los más asequibles.

Podemos distinguir algunas variedades:
El pollo de corral o campero: su carne es más sabrosa y su tamaño algo más pequeño.
Pollo de granja: el que es criado en granjas de forma intensiva. Apenas tiene espacio para moverse y es alimentado a base de pienso.
Pularda: no es más que la gallina joven castrada que no ha puesto huevos y que sobrealimentada puede alcanzar hasta tres kilos de peso.
Capón: lo mismo que la pularda pero en masculino.
Pollo tomatero( o coquelet), de poco peso, medio kilo o uno como máximo. Tiene un sabor muy especial. Para una cena romántica para dos rellenos de ciruelas y manzanas y algo de foie puede resultar exquisito.

Valor nutricional
La carne de pollo es una de las más saludables de cuantas comemos habitualmente.
Proteínas, minerales y vitaminas que ayudan a la reparación de tejidos del cuerpo, protege el sistema nervioso y la piel,  fortalece el sistema inmunológico y favorece la formación de glóbulos rojos.
Es de fácil digestión y muy útil en las dietas de adelgazamiento.

Para cuatro personas:
  • 1kg de muslos de pollo
  • un pimiento verde
  • una cebolla
  • un diente de ajo
  • una hoja de laurel
  • un vaso de vino blanco de la tierra
  • media cucharadita de comino molido
  • media cucharadita de curry
  • una pizca de pimienta
  • una cucharada de harina
  • aceite
  • sal


Setas de guarnición. Sal y ajo molido y a la plancha. Un chorrito de limón y un poquito de perejil espolvoreado en el último momento.

En una cazuela pon a dorar el pollo salpimentado.
Cuando esté listo aparta y reserva. En ese mismo aceite pocha la cebolla, el diente de ajo y el pimiento picaditos en brunoise (cuadraditos pequeños).

Cuando estén hechos añade una cucharada de harina, tuesta y a continuación vierte el vaso de vino blanco.  Remueve y liga. Añade medio vaso de agua y sal. Deja que dé un hervor.
Pon el pollo dentro y deja que se cocine hasta que esté tierno. 
También lo puedes hacer en una olla a presión si tienes prisa.
Y ¡ya está! ¡así de fácil!
¡A disfrutar!