TRANSLATOR/TRADUCTOR

miércoles, 1 de agosto de 2012

Hoces del Duratón. Tierras segovianas


En un espectacular culebreo se nos muestra el río Duratón a su paso por tierras segovianas. Desde su nacimiento en plena Sierra de Somosierra hasta sus gargantas excavadas en el paso de miles años, no deja de sorprendernos este bello río.
Además de poder practicar piragüismo en sus aguas podemos contemplar las siempre majestuosas siluetas de los buitres, dejándose llevar por las corrientes cálidas de aire que los elevan a cientos de metros sobre nuestras cabezas. Son muy curiosas estas hermosas rapaces y siempre se terminan acercando a nosotros dispuestas a averiguar a qué pintoresca especie pertenecemos los humanos (o tal vez a ver si somos comestibles...) De cualquier modo su vuelo elegante y poderoso nos regala una imagen inolvidable teniendo como fondo un paraje singular.

Y después de tanta poesía a mí me entra hambre y para eso a nuestras espaldas tenemos la tierra segoviana famosa por sus asados. Sepúlveda, Pedraza, Riaza, Turégano, Sotosalbos, son nombres de lindos pueblos que a los amantes del cordero asado no nos son desconocidos. Merece la pena visitarlos y deleitarse con su rica gastronomía. Asado, ensalada, buen vino y el típico ponche segoviano de postre. Un dulce exquisito y que pone broche de oro a tan apetitosa comida.
Son incontables los lugares donde comerlo. Pero yo soy fiel a la tradición en algunas cosas y he comprobado complacida que el restaurante Zute el Mayor en Sepúlveda continua guardando el sabor de antaño y la buena mano en los asados.
Para dormir un hotel pequeño con encanto y buena atención, también en Sepúlveda, el hotel Vado del Duratón, eso si mejor buscad la oferta porque el precio de las habitaciones puede resultar caro.


Pastas finas de té para una tarde de domingo (o para cualquier momento)



Sii, ya sé que engordan pero un capricho de vez en cuando no está mal y más si se sorprende a amigos y familiares. Yo a veces las hago a modo de obsequio cuando voy a casa de los amigos y siempre gustan. No son muy difíciles de hacer aunque como todo en la cocina requiere de paciencia y mimo. 

Son deliciosas y salen bastante más baratas que si las compramos en la pastelería, con el valor añadido de haberlas hecho “con nuestras manitas”. 

Con esta cantidad de ingredientes salen bastantes pastas dependiendo del tamaño de la boquilla de la manga pastelera y de cuánto de grandes las hagáis.

Ingredientes 
  • 250 gr. De mantequilla (pomada)
  • 125 gr. Azúcar
  • 130 gr. Nata
  • 325 gr. Harina floja
  • Una pizca de sal
  • Ralladura de naranja (aromas)
  • 50-60 grs de huevo (viene a ser un huevo tamaño mediano)
  • 70 gr. Leche
Los dos últimos ingredientes se pueden sustituir por la misma cantidad de nata como explico más abajo. 

A la mantequilla empomada (que esté blandita como una crema) le añadiremos el azúcar, los aromas y el punto de sal. Después el huevo y la leche (o en su defecto la misma cantidad de nata) y todo el tiempo seguiremos batiendo con unas varillas. 

Incorporar harina de golpe y mezclar muy despacio y con suavidad ayudándonos de una lengua. 

Meted la masa en una manga pastelera con boquilla rizada y dibujad las pastas en una placa de horno con papel siliconado o bien la bandeja untada de mantequilla. 

Meted al horno precalentado a 170ºC unos 8-10 minutos
Las podéis bañar de chocolate, o de un almibar y coco rallado o simplemente con guindas de colores como en la foto.
¡Espero que os gusten!